lunes, 18 de abril de 2016

El servicio de orientación

Diversas son las formas en que puede influir la familia en la elección profesional de los hijos.
Existen familias en las cuales alguno de los padres-o ambos-por circunstancias personales diversas no pudieron ver cumplidos sus sueños en relación con el estudio de una profesión determinada. Es frecuente en estos casos que trate de inclinarse al hijo(a) hacia el estudio de la misma con independencia de si se inclina personalmente hacia ella o si tiene o no desarrolladas habilidades que puedan conducirle al éxito en la misma.
En otros casos que guardan alguna relación con el anterior, de generación en generación y sucesivamente los miembros de una familia han estudiado la misma profesión. El problema se produce cuando alguno de los miembros más jóvenes-quien se supone debía seguir el camino de sus antecesores- se niega a hacerlo por no poseer aptitudes ni actitudes en relación con el estudio de la misma. Existen casos en que se elige profesión sobre la base de una idea casi marcada en los genes de sus miembros de manera forzosa.
Por otra parte existen también algunas familias en las cuales se considera a los hijos demasiado inmaduros para seleccionar profesión y asumen la tarea de seleccionar ellos mismos la profesión que consideran mejor para los hijos o las hijas.
También hay familias que estimulan desde las primeras edades de forma organizada y coherente las inclinaciones de sus hijos que consideran pueden ser la base de un desarrollo profesional futuro, instando a los niños a manifestarse abiertamente en relación con sus intereses y a perfeccionar cada vez más sus habilidades.
Estas son solamente algunas conductas que pueden asumir los padres ante el momento en que sus hijos deben elegir su futura profesión
Un aspecto en el cual los padres pueden brindar una ayuda importante se refiere a la identificación por parte de los hijos de sus cualidades individuales en relación con determinada profesión, dado que en ocasiones sueñan con profesiones futuras que se conoce de antemano sus habilidades, conocimientos o características personales no le permitirán alcanzar de forma exitosa. Darle apoyo emocional y ayudarle a identificar sus mejores opciones puede ser una fuente importante para la toma de decisiones importantes.
Otro elemento trascendente es la continuidad que se puede producir en la familia del trabajo de orientación iniciado en la escuela, por eso es conveniente que los padres se mantengan sistemáticamente orientados de los pasos que se dan en el centro escolar relacionados con la orientación vocacional-profesional de los hijos. En ocasiones la escuela trabaja en una dirección y la familia por desconocimiento de la línea de trabajo del centro escolar la entorpece o la desvía de su curso normal.
La escuela y en especial la figura del maestro pueden ser importantes a la hora de conocer cuáles son las características del aprendizaje de los jóvenes y hacia qué rumbos profesionales atendiendo a las mismas puede dirigir su futuro.
El trabajo individual para el autoconocimiento, es la fuente inagotable de recursos para la superación, personal, familiar, académica y, por supuesto profesional. El adolescente tiene que conocer sus intereses, sus aptitudes, las expectativas que tiene frente al futuro, sus temores, sus angustias; este conocimiento permite definir con mayor claridad quién soy y quién quiero ser. Sin este primer trabajo individual, la segunda instancia del proceso cae en saco roto: las oportunidades que le presenta la educación superior y el conocimiento de la realidad laboral y el medio en el que está inmerso. Generalmente, esta segunda instancia es a la que mayor peso se le da durante el proceso puntual de Orientación Vocacional, sin tomar en consideración que su éxito depende del autoconocimiento y madurez emocional del adolescente en cuestión.



La Orientación está muy vinculada con la asistencia al individuo, la familia, los grupos, a través de la relación que pueda existir entre el orientado y el orientador, y para que este proceso  se logre hace falta ciertas condiciones como:
       vEntender los problemas y situaciones intrapersonales e interpersonales de los orientadores. 
vDefinir metas y tomar decisiones pertinentes 
vPlanear cursos de acción reflejando necesidades, intereses, competencias y habilidades de los individuos, familia o grupos. 
vUsar los recursos informales y comunicacionales así como los procedimientos profesionales relacionados con el desarrollo y el ajuste personal, emocional y vocacional. 
Los orientadores tienen como propósito principal orientar al individuo en los problemas inter e intra personales, en el proceso de toma de desiciones, desarrollo humano, en la conducta del individuo, adquisición y desarrollo del bienestar personal. El orientador asiste al individuo para que logre un crecimiento saludable, capacitándolo para enfrentar aquellas situaciones, problemas u obstáculos que suelen presentarse durante su desarrollo.
En la relación de ayuda  se concibe al individuo como una persona autónoma, con valores, necesidades, intereses y dueña de sí misma, que busca orientación para encontrar respuestas a sus situaciones particulares de vida, mientras el orientador es la persona facilitadora y estimuladora de dicho proceso.  En el trabajo con la persona o los grupos, el orientador utiliza además de las técnicas y estrategias, la relación de ayuda profesional como medio de intervención. La relación que puede existir entre el orientado-orientador es una relación en la cual al menos una de las partes intenta promover el crecimiento, desarrollo, madurez, funcionamiento y mayor calidad de vida de la otra parte. El orientador es un medio, un recurso para el proceso, mientras que el orientado es el protagonista de su propio proceso.
Por otra parte, la asistencia del orientador en el escenario educativo comprende una serie de funciones planificadas para producir cambios en los orientados, a nivel individual, grupal u organizacional.  Está asistencia puede ser de carácter curativa o remedial, preventiva, de desarrollo o de asesoramiento.  Estas funciones sugieren un papel tanto reactivo como proactivo por parte del orientador. Tradicionalmente al Orientador se le ha ubicado en un papel esencialmente reactivo, esto es, atender al orientado solo después de la existencia de un problema, cuando éste recurre en la búsqueda de su ayuda. Actualmente se reconoce la existencia de otras funciones del que hacer del orientador como la prevención de problemas, la promoción del desarrollo positivo en el individuo. 

La orientacion vocacional : Es un camino de búsqueda de un estudio, ocupación o trabajo que posibilite el desarrollo de la persona y un desarrollo social lo cual esto es basico, elemental´y poder adquirir un mejor conocimiento para obtener mejores posibilidades de crecimiento.Es un proceso dinámico, creativo y complejo, y requiere de espacio y de tiempo para que el sujeto pueda transitar las diversas etapas en la cual como orientador cimentamos sus pasos hacia su futuro el cual es importante el apoyo de la familia que la base y la raiz de todo 






Es de suma importancia la introducción del tema de la educación sexual con mayor ahínco en esta etapa de la vida de la adolescencia comprendida entre los 10 y 20 años donde se pone de manifiesto la curiosidad por conocer sobre su sexualidad teniendo en cuenta los conocimientos insuficientes o erróneos .La falta de orientación sexual los conducen a conflictos de gran tensión y frustración que ocasionan un número considerable de madres jóvenes, matrimonios adolescentes, embarazos precoces, abortos, infecciones de transmisión sexual trastornos anatomofisiológicos y psíquicos que interfieren indirectamente en el adecuado ajuste y desarrollo del individuo.
A pesar de existir orientación sexual a través de los diferentes medios de difusión masiva y centros educacionales, en nuestros adolescentes no se ha logrado desarrollar una conducta sexual responsable; no conocen con profundidad la forma de evitar un embarazo no deseado y sus riegos , las infecciones de transmisión sexual se observan con relativa frecuencia, por lo que constituye una motivación con esta publicación , buscar un medio de divulgación más eficaz, donde el educador se convierta en un facilitador del proceso enseñanza- aprendizaje, para lo cual se ha desarrollado un material que brinde información y permita modificar muchas de las actitudes negativas que existen en nuestros adolescentes en relación a los diferentes temas de Educación Sexual.
Lo primero es ganar en información, hacer conciencia a todas nuestras compañeras y compañeros, a las personas que nos rodean, a la comunidad en general, pensar un poco en ese peligro que es real y cercano, el cual hay que evitarlo con medidas activas

Llevar adelante un trabajo preventivo significa:
-Evitar el embarazo precoz y el aborto.
- Identificar cuales son los comportamientos de riesgo que pueden llevar a los jóvenes a infectarse.
- Aprender a protegerlos.
Cuando la educación sexual es descuidada o abandonada a la casualidad la insuficiente preparación de los niños y adolescentes para el encuentro de otro sexo y con la propia sexualidad, cristaliza en diversos problemas, trastornos conflictos que trascienden el placer de lo individual y se evidencia de una forma u otra en el ámbito social.


Evitar el embarazo en la adolescencia es posible.
El inicio de las relaciones sexuales en la actualidad ocurre cada vez a edades más tempranas. Se ha comprobado que la mayoría de los adolescentes no utilizan anticonceptivos en su primera relación sexual. Esto indica que actúan con poco sentido de la responsabilidad.
A nadie asombra el hecho de llegar a una consulta de gestantes o de genética y encontrar allí a una o varias adolescentes en estado de gravidez. Es algo normal ver en una sala de maternidad de un hospital a niñas de apenas catorce o quince años con sus bebitos en brazos. Estudios sobre el tema demuestran que la falta de comunicación con los adolescentes es en nuestros días una de las principales causas del embarazo en estas edades.
Se hace necesario entonces que, tanto hembras como varones, estén bien informados sobre los riesgos del embarazo en estas edades. Tenemos que educarlos en valores que refuercen el amor, el respeto en las relaciones de pareja y la práctica del sexo protegido.
Los adultos somos los máximos responsables del accionar de los jóvenes. No es suficiente decirles que no tengan relaciones íntimas, tenemos que convencerlos de que estas no son necesarias en edades tempranas y que pueden traer serias complicaciones a su vida








La sexualidad en los adolescentes, no es otra cosa que las manifestaciones de todos esos sentimientos, emociones y pensamientos que recién empiezan a experimentar. Esto abarca aspectos biológicos, físicos, sociales y culturales


La duración de cada una de estas etapas no es fácil de definir, ya que presentan diferencias individuales que dependen de muchos factores, tales como la alimentación, el estado de salud, las condiciones higiénicas de vida, hereditarios, entre otros. 

Ambos sexos experimentan cambios en el comportamiento en cuanto a intereses, emociones y actitudes: los varones se vuelven más enérgicos, más agresivos en algunos casos y predomina en ellos el razonamiento sobre el sentimiento ; las hembras manifiestan el instinto maternal, y predomina en ellas el sentimiento sobre el razonamiento. 

Durante el proceso de la adolescencia, la comunicación se ve afectada entre los adolescentes y los miembros de la familia, especialmente con los padres. El joven es consciente de los cambios y los va integrando a su personalidad. Al sentirse como un adulto exige ser tratado como tal y no como a un niño. 

transtorno emocionales :


La desobediencia, las rabietas, el negativismo, etc..., constituyen parte de los trastornos de conducta más habituales durante la infancia. Estos problemas pueden resultar muy perturbadores para los padres dado que suelen suponer un desafío a su autoridad y control, llegándose a establecer un vínculo relacional coercitivo con los hijos. Estos problemas, lamentablemente, parecen ir al alza, incrementándose su magnitud, frecuencia y lo que es más significativo: la edad de inicio cada vez es más temprana. El conocido Síndrome del Emperador describe aquellos niños que se constituyen como verdaderos tiranos en su relación con los padres. Son exigentes, intolerantes y pueden llegar hasta la agresión si se les contraría en sus demandas. Son niños que no admiten el no. Algunas explicaciones alegan al hecho de que son incapaces de sentir las emociones, otros a factores genéticos, por último hay quien alega la educación recibida. La explicación más sensata es que cada uno de estos factores es sólo parte del problema y que todos ellos en interacción con más o menos peso específico, según el caso, están determinando la conducta actual.

-Según Javier Urra (Psicólogo de la Fiscalía de Menores de Madrid y autor del libro "El pequeño dictador"), "si tienes un niño pequeño que hace lo que quiere, que piensa que todos a su alrededor son unos satélites, que a los dos años no ayuda a recoger los juguetes, que jamás se pone en el lugar del otro, aprende que la vida es así y la madre es una bayeta que sirve para ir detrás de él. Si eso no se frena, cuando tiene 16 o 17 años se desborda: exige mucho dinero y cuando la madre un día le dice no, no lo tolera. Lleva 17 años oyendo que sí a todo. ¿Cómo que no?, dice. Entonces la empuja contra la pared, le tira la comida a la cara, la amenaza".

Los problemas de conducta en el niño

Un niño con problemas de conducta, que desobedece de forma habitual a sus progenitores, que grita y se enfada con frecuencia o que, incluso, experimenta brotes de agresividad cuando se le lleva la contraria precisa la ayuda de sus padres y docentes para superar su trastorno de comportamiento.
Poner límites a las demandas del niño es esencial para establecer unos hábitos de conducta adecuados
En el desarrollo evolutivo del pequeño es normal que, en ocasiones, se detecten estas conductas agresivas, desafiantes, de oposición o desobedientes. Las pautas educativas habituales logran, en general, erradicar estos comportamientos. Sin embargo, en algunos niños, estas actitudes son perseverantes en el tiempo y se incrementa su frecuencia y magnitud a medida que el infante crece.
Una intervención temprana de sus progenitores, así como la ayuda de psicólogos infantiles en los casos más graves, pueden ayudar a prevenir que un problema de conducta infantil evolucione hacia trastornos más graves en la adolescencia.

Lograr en el niño un comportamiento adecuado: ¿cómo se hace?


Las investigaciones y estudios sobre comportamiento infantil suelen coincidir a la hora de señalar la forma de crear en el niño unas conductas adecuadas. Mantener un buen vínculo afectivo con los progenitores fomenta procederes correctos en el pequeño. Dedicar tiempo suficiente a estar juntos en edades tempranas, jugar con ellos, prestar atención a sus actuaciones y ejercer el control sobre ellas cuando sea necesario son algunas de las pautas para corregir los problemas de conducta en el niño.
Es fundamental, asimismo, poner límites a sus demandas desde muy pequeños y mantenerse firme en ellos. Esta práctica es una de las mejores formas de establecer unos hábitos de conducta adecuados, que el niño utilizará como referente en su comportamiento posterior.
Tan importante es prestar atención al niño cuando se comporta bien como retirársela ante una actitud negativa
El pedagogo Jesús Jarque, autor de distintos manuales para padres sobre conducta infantil, precisa que "establecer límites es concretar qué se espera del niño y qué no". En caso de que estas fronteras se traspasen, advierte: "hay que adoptar medidas".
La atención que un niño recibe de los adultos juega un papel primordial en el control de la conducta de los pequeños. Tan importante es prestarle la suficiente atención cuando se comporta de forma adecuada, y halagarle por ello, como retirársela cuando el comportamiento sea negativo.
Jarque puntualiza que el comportamiento inadecuado de los niños se desarrolla con frecuencia "para llamar la atención de los padres, ya que comprueban que hay una desproporción entre la forma de actuar de ellos cuando se portan mal y cuando se portan bien". Si las actuaciones inadecuadas son las únicas que atienden los progenitores, el pequeño, ante la necesidad de atención, reforzará estas en detrimento de las buenas conductas.

Pasos para corregir los problemas de conducta infantiles

Entre otras pautas básicas recomendadas por los especialistas, destacan las siguientes:
  • Claridad. Cuando se dan instrucciones al niño, es importante ser claro y preciso. No es lo mismo decirle "pórtate bien", o "no te portes mal", que decirle qué es correcto y qué no lo es.
  • Coherencia y constancia. Un padre que riñe a su hijo por un determinado comportamiento, debe hacerlo siempre que lo detecte de nuevo. Hay que tener en cuenta, asimismo, que el pequeño observa su entorno y lo imita: no sería correcto desaprobar una conducta que contempla de forma habitual en su familia.
  • Consenso y complicidad. Es necesario que todos los miembros de la familia, y de fuera de ella con responsabilidad sobre el niño, apliquen las mismas pautas a la hora de enseñar al pequeño buenos hábitos de conducta. Todos deben permitir, o no, las mismas actuaciones.




El ayudar al niño a comportarse de una manera aceptable es una parte esencial de su crianza. La disciplina varía con la edad. No hay una manera correcta de criar a los niños, pero los psiquiatras de niños y adolescentes recomiendan las siguientes reglas:
Generalmente, los niños quieren complacer a sus padres. Los padres, si son sabios, integran este deseo de complacer a sus actividades disciplinarias.
Cuando los padres demuestran su alegría y aprobación por el comportamiento que les agrada, esto refuerza el buen comportamiento del niño. Cuando los padres demuestran su desaprobación al comportamiento peligroso o desagradable del niño pequeño, tienen mayor posibilidad de éxito cuando el niño sea mayor.
La forma en la que el padre corrige el mal comportamiento del niño o adolescente tiene que hacerle sentido al hijo. El padre no puede ser tan estricto, que el niño o el adolescente no sienta más adelante el amor y la buena intención del padre