Es de suma importancia la introducción del tema de la educación sexual con mayor ahínco en esta etapa de la vida de la adolescencia comprendida entre los 10 y 20 años donde se pone de manifiesto la curiosidad por conocer sobre su sexualidad teniendo en cuenta los conocimientos insuficientes o erróneos .La falta de orientación sexual los conducen a conflictos de gran tensión y frustración que ocasionan un número considerable de madres jóvenes, matrimonios adolescentes, embarazos precoces, abortos, infecciones de transmisión sexual trastornos anatomofisiológicos y psíquicos que interfieren indirectamente en el adecuado ajuste y desarrollo del individuo.
A pesar de existir orientación sexual a través de los diferentes medios de difusión masiva y centros educacionales, en nuestros adolescentes no se ha logrado desarrollar una conducta sexual responsable; no conocen con profundidad la forma de evitar un embarazo no deseado y sus riegos , las infecciones de transmisión sexual se observan con relativa frecuencia, por lo que constituye una motivación con esta publicación , buscar un medio de divulgación más eficaz, donde el educador se convierta en un facilitador del proceso enseñanza- aprendizaje, para lo cual se ha desarrollado un material que brinde información y permita modificar muchas de las actitudes negativas que existen en nuestros adolescentes en relación a los diferentes temas de Educación Sexual.
Lo primero es ganar en información, hacer conciencia a todas nuestras compañeras y compañeros, a las personas que nos rodean, a la comunidad en general, pensar un poco en ese peligro que es real y cercano, el cual hay que evitarlo con medidas activas
Llevar adelante un trabajo preventivo significa:
-Evitar el embarazo precoz y el aborto.
- Identificar cuales son los comportamientos de riesgo que pueden llevar a los jóvenes a infectarse.
- Aprender a protegerlos.
Cuando la educación sexual es descuidada o abandonada a la casualidad la insuficiente preparación de los niños y adolescentes para el encuentro de otro sexo y con la propia sexualidad, cristaliza en diversos problemas, trastornos conflictos que trascienden el placer de lo individual y se evidencia de una forma u otra en el ámbito social.
Evitar el embarazo en la adolescencia es posible.
El inicio de las relaciones sexuales en la actualidad ocurre cada vez a edades más tempranas. Se ha comprobado que la mayoría de los adolescentes no utilizan anticonceptivos en su primera relación sexual. Esto indica que actúan con poco sentido de la responsabilidad.
A nadie asombra el hecho de llegar a una consulta de gestantes o de genética y encontrar allí a una o varias adolescentes en estado de gravidez. Es algo normal ver en una sala de maternidad de un hospital a niñas de apenas catorce o quince años con sus bebitos en brazos. Estudios sobre el tema demuestran que la falta de comunicación con los adolescentes es en nuestros días una de las principales causas del embarazo en estas edades.
Se hace necesario entonces que, tanto hembras como varones, estén bien informados sobre los riesgos del embarazo en estas edades. Tenemos que educarlos en valores que refuercen el amor, el respeto en las relaciones de pareja y la práctica del sexo protegido.
Los adultos somos los máximos responsables del accionar de los jóvenes. No es suficiente decirles que no tengan relaciones íntimas, tenemos que convencerlos de que estas no son necesarias en edades tempranas y que pueden traer serias complicaciones a su vida
La sexualidad en los adolescentes, no es otra cosa que las manifestaciones de todos esos sentimientos, emociones y pensamientos que recién empiezan a experimentar. Esto abarca aspectos biológicos, físicos, sociales y culturales
La duración de cada una de estas etapas no es fácil de definir, ya que presentan diferencias individuales que dependen de muchos factores, tales como la alimentación, el estado de salud, las condiciones higiénicas de vida, hereditarios, entre otros.
Ambos sexos experimentan cambios en el comportamiento en cuanto a intereses, emociones y actitudes: los varones se vuelven más enérgicos, más agresivos en algunos casos y predomina en ellos el razonamiento sobre el sentimiento ; las hembras manifiestan el instinto maternal, y predomina en ellas el sentimiento sobre el razonamiento.
Durante el proceso de la adolescencia, la comunicación se ve afectada entre los adolescentes y los miembros de la familia, especialmente con los padres. El joven es consciente de los cambios y los va integrando a su personalidad. Al sentirse como un adulto exige ser tratado como tal y no como a un niño.
La duración de cada una de estas etapas no es fácil de definir, ya que presentan diferencias individuales que dependen de muchos factores, tales como la alimentación, el estado de salud, las condiciones higiénicas de vida, hereditarios, entre otros.
Ambos sexos experimentan cambios en el comportamiento en cuanto a intereses, emociones y actitudes: los varones se vuelven más enérgicos, más agresivos en algunos casos y predomina en ellos el razonamiento sobre el sentimiento ; las hembras manifiestan el instinto maternal, y predomina en ellas el sentimiento sobre el razonamiento.
Durante el proceso de la adolescencia, la comunicación se ve afectada entre los adolescentes y los miembros de la familia, especialmente con los padres. El joven es consciente de los cambios y los va integrando a su personalidad. Al sentirse como un adulto exige ser tratado como tal y no como a un niño.
transtorno emocionales :
La desobediencia, las rabietas, el negativismo, etc..., constituyen parte de los trastornos de conducta más habituales durante la infancia. Estos problemas pueden resultar muy perturbadores para los padres dado que suelen suponer un desafío a su autoridad y control, llegándose a establecer un vínculo relacional coercitivo con los hijos. Estos problemas, lamentablemente, parecen ir al alza, incrementándose su magnitud, frecuencia y lo que es más significativo: la edad de inicio cada vez es más temprana. El conocido Síndrome del Emperador describe aquellos niños que se constituyen como verdaderos tiranos en su relación con los padres. Son exigentes, intolerantes y pueden llegar hasta la agresión si se les contraría en sus demandas. Son niños que no admiten el no. Algunas explicaciones alegan al hecho de que son incapaces de sentir las emociones, otros a factores genéticos, por último hay quien alega la educación recibida. La explicación más sensata es que cada uno de estos factores es sólo parte del problema y que todos ellos en interacción con más o menos peso específico, según el caso, están determinando la conducta actual.
-Según Javier Urra (Psicólogo de la Fiscalía de Menores de Madrid y autor del libro "El pequeño dictador"), "si tienes un niño pequeño que hace lo que quiere, que piensa que todos a su alrededor son unos satélites, que a los dos años no ayuda a recoger los juguetes, que jamás se pone en el lugar del otro, aprende que la vida es así y la madre es una bayeta que sirve para ir detrás de él. Si eso no se frena, cuando tiene 16 o 17 años se desborda: exige mucho dinero y cuando la madre un día le dice no, no lo tolera. Lleva 17 años oyendo que sí a todo. ¿Cómo que no?, dice. Entonces la empuja contra la pared, le tira la comida a la cara, la amenaza".
-Según Javier Urra (Psicólogo de la Fiscalía de Menores de Madrid y autor del libro "El pequeño dictador"), "si tienes un niño pequeño que hace lo que quiere, que piensa que todos a su alrededor son unos satélites, que a los dos años no ayuda a recoger los juguetes, que jamás se pone en el lugar del otro, aprende que la vida es así y la madre es una bayeta que sirve para ir detrás de él. Si eso no se frena, cuando tiene 16 o 17 años se desborda: exige mucho dinero y cuando la madre un día le dice no, no lo tolera. Lleva 17 años oyendo que sí a todo. ¿Cómo que no?, dice. Entonces la empuja contra la pared, le tira la comida a la cara, la amenaza".
Los problemas de conducta en el niño
Un niño con problemas de conducta, que desobedece de forma habitual a sus progenitores, que grita y se enfada con frecuencia o que, incluso, experimenta brotes de agresividad cuando se le lleva la contraria precisa la ayuda de sus padres y docentes para superar su trastorno de comportamiento.
Poner límites a las demandas del niño es esencial para establecer unos hábitos de conducta adecuados
En el desarrollo evolutivo del pequeño es normal que, en ocasiones, se detecten estas conductas agresivas, desafiantes, de oposición o desobedientes. Las pautas educativas habituales logran, en general, erradicar estos comportamientos. Sin embargo, en algunos niños, estas actitudes son perseverantes en el tiempo y se incrementa su frecuencia y magnitud a medida que el infante crece.
Una intervención temprana de sus progenitores, así como la ayuda de psicólogos infantiles en los casos más graves, pueden ayudar a prevenir que un problema de conducta infantil evolucione hacia trastornos más graves en la adolescencia.
Lograr en el niño un comportamiento adecuado: ¿cómo se hace?
Las investigaciones y estudios sobre comportamiento infantil suelen coincidir a la hora de señalar la forma de crear en el niño unas conductas adecuadas. Mantener un buen vínculo afectivo con los progenitores fomenta procederes correctos en el pequeño. Dedicar tiempo suficiente a estar juntos en edades tempranas, jugar con ellos, prestar atención a sus actuaciones y ejercer el control sobre ellas cuando sea necesario son algunas de las pautas para corregir los problemas de conducta en el niño.
Es fundamental, asimismo, poner límites a sus demandas desde muy pequeños y mantenerse firme en ellos. Esta práctica es una de las mejores formas de establecer unos hábitos de conducta adecuados, que el niño utilizará como referente en su comportamiento posterior.
Tan importante es prestar atención al niño cuando se comporta bien como retirársela ante una actitud negativa
El pedagogo Jesús Jarque, autor de distintos manuales para padres sobre conducta infantil, precisa que "establecer límites es concretar qué se espera del niño y qué no". En caso de que estas fronteras se traspasen, advierte: "hay que adoptar medidas".
La atención que un niño recibe de los adultos juega un papel primordial en el control de la conducta de los pequeños. Tan importante es prestarle la suficiente atención cuando se comporta de forma adecuada, y halagarle por ello, como retirársela cuando el comportamiento sea negativo.
Jarque puntualiza que el comportamiento inadecuado de los niños se desarrolla con frecuencia "para llamar la atención de los padres, ya que comprueban que hay una desproporción entre la forma de actuar de ellos cuando se portan mal y cuando se portan bien". Si las actuaciones inadecuadas son las únicas que atienden los progenitores, el pequeño, ante la necesidad de atención, reforzará estas en detrimento de las buenas conductas.
Pasos para corregir los problemas de conducta infantiles
Entre otras pautas básicas recomendadas por los especialistas, destacan las siguientes:
- Claridad. Cuando se dan instrucciones al niño, es importante ser claro y preciso. No es lo mismo decirle "pórtate bien", o "no te portes mal", que decirle qué es correcto y qué no lo es.
- Coherencia y constancia. Un padre que riñe a su hijo por un determinado comportamiento, debe hacerlo siempre que lo detecte de nuevo. Hay que tener en cuenta, asimismo, que el pequeño observa su entorno y lo imita: no sería correcto desaprobar una conducta que contempla de forma habitual en su familia.
- Consenso y complicidad. Es necesario que todos los miembros de la familia, y de fuera de ella con responsabilidad sobre el niño, apliquen las mismas pautas a la hora de enseñar al pequeño buenos hábitos de conducta. Todos deben permitir, o no, las mismas actuaciones.
El ayudar al niño a comportarse de una manera aceptable es una parte esencial de su crianza. La disciplina varía con la edad. No hay una manera correcta de criar a los niños, pero los psiquiatras de niños y adolescentes recomiendan las siguientes reglas:
Generalmente, los niños quieren complacer a sus padres. Los padres, si son sabios, integran este deseo de complacer a sus actividades disciplinarias.
Cuando los padres demuestran su alegría y aprobación por el comportamiento que les agrada, esto refuerza el buen comportamiento del niño. Cuando los padres demuestran su desaprobación al comportamiento peligroso o desagradable del niño pequeño, tienen mayor posibilidad de éxito cuando el niño sea mayor.
La forma en la que el padre corrige el mal comportamiento del niño o adolescente tiene que hacerle sentido al hijo. El padre no puede ser tan estricto, que el niño o el adolescente no sienta más adelante el amor y la buena intención del padre




Muy completo!!
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